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Se apagó la llama del jazz en el Centro Histórico de Málaga. Cierra el Clarence Jazz Club

No era habitual que el Clarence estuviera abierto durante el mes de Agosto. Este Agosto, sin embargo, permaneció abierto durante la feria de Málaga, realizando el sábado 18 su última, y emotiva,  Jam Sesion. No pude asistir, estaba en Madrid viendo el New Flamenco Sound, pero entendía su significado.

El Centro Histórico está tomado por las grandes cadenas, únicas dispuestas a pagar los alquileres que se exigen. Y este es el caso del Clarence. En el año que sería de su 5ºaniversario se ve obligado a cerrar con fecha 31 de Agosto. Cuando ya le tenían tomado el pulso al negocio, y empezaba a ser rentable, el aumento del alquiler lo hace inviable.

Nuestro amigo Javier Salinas, dueño e impulsor del Clarence, lo comunicaba el pasado 31 de Agosto a todos los seguidores y socios:

Adiós, esperando que sea un hasta luego…

The Clarence Jazz Club, nació de un sueño, de cuando era pequeño y sólo podía pensar en la música y que tras hacerme mayor y muchos años dándole vueltas terminó en un Club de Jazz. Desde un principio sabía que tendría muchas luchas que batallar ya que había que unir la pasión con la razón para darle viabilidad a tal proyecto. Pero al final todo hay que decirlo, tuve muchas más luchas de las que esperaba que sin entrar en detalles no ha hecho más que tener que seguir poniendo dinero y tiempo a una idea que por momentos parecía que era un sin sentido.

Todavía me acuerdo cuando no sé cómo convencí a mi hermano para meterse en este proyecto que aunque no le gustaba como a mi si me escuchó y lo apoyó de una forma brutal y que aunque las circunstancias al final hicieran que lo tuviera que dejar siempre le estaré agradecido ya que sin él este proyecto seguiría sólo estando en mi cabeza.

Los primeros años fueron muy duros, por la crisis, por la puesta en marcha, por la inexperiencia,  por el concepto de negocio…. Pero si es verdad que estos dos últimos años he recogido frutos que más que materiales han sido de cariño y respeto hacía un proyecto que de una manera acertada y otras seguro que no, le he dejado todo el esfuerzo posible para que como un padre que ve crecer a su hijo este vaya haciéndose mayor y vaya “por el buen camino”.

Por este viaje, he aprendido muchas cosas, y también he conocido a mucha gente que hacía que aunque tuviera una crítica negativa valiese la pena el seguir hacia delante porque si había un público, que fuera del concepto de negocio, para ellos el Clarence era su segunda casa y pasaban grandes momentos.

También he conocido a muchos músicos, muchos de los cuales me han enseñado mucho y han terminado siendo amigos, pero también tengo que decir que me he llevado grandes decepciones con otros, que supongo que como la vida misma lo mejor es ir quedándote con lo bueno y dejar a un lado lo que no es.

Lo que más cuesta en un Club de Jazz, es conseguirle una rentabilidad, desde que nosotros abrimos han pasado unos cuantos clubes que han ido cerrando, quedándonos al final sólo nosotros, cosa que por un lado me entristece porque yo siempre he pensado que cuantos más seamos mejor, pero por otro lado me enorgullece mucho porque demuestra que si crees realmente en lo que haces y trabajas a conciencia al final tiene recompensa y eso nos lo habéis confirmado vosotros, nuestros clientes, y en especial los socios que de una forma más comprometida nos habéis apoyado, llegando a ser al final cerca de 400 socios, algo que demuestra la solidez de este proyecto.

Pero aunque al final se le consiguió dar una estabilidad económica no ha sido suficiente para poder seguir. Como ya es conocido, los efectos de la “burbuja inmobiliaria” no perdonan nada y se lleva por delante lo que haga falta, y este ha sido el caso nuestro, no ha sido posible llegar a un acuerdo de renovación de nuestro alquiler que vencía este 31 de agosto. Por lo que nos vemos obligados a cerrar y no poder seguir con nuestra programación y actividades.

Atrás quedan ya cerca de 1000 conciertos, más de 100 Jam Session,  sesiones de piano, cine mudo con BSO en directo y muchos más encuentros como conciertos benéficos, quedadas de grupos, presentaciones, etc.

Aunque podría escribir durante horas, muchas cosas me las guardaré para mí, pero si he querido escribir estas palabras porque pienso que teníamos que dar una explicación.

No quiero despedirme sin dar agradecimientos al público que habéis venido continuamente, a los socios por el apoyo, a los patrocinadores que creyeron en el negocio, Heineken, San Miguel, Schweppes, Royal Pianos y GEWA Music. Pero en especial a músicos que a lo largo de estos años habéis creído y apoyado este proyecto, y que aunque seguramente me deje alguno, si quiero escribir algunos de ellos como han sido, Francisco García, Pepe Triano, Silvia Requena, Giustino Graziosi, Juan Arenales, Juan Pedro Berrocal, Emilio Salvatierra, Sonia Tovar, Ernesto Aurignac, Enrique Oliver, Martin Andersen, Jose Carra, José Luis Gómez, Marcelo Sáenz, Arturo Serra, Chapi Pineda, Orestes Bosch, Javier Palomo, Francis Posé, Chano Domínguez, Javier Denis, Javier Navas, Moisés Fernández, Peter Edgerton, Rafael Quesada, Roberto Cantero o Javier Berrocal. Por supuesto agradecer a la familia el apoyo que dieron pero enormemente a mi pareja por su apoyo incondicional.

Nada más, sólo me queda pensar que escribí estas líneas mientras escuchaba el último disco de John Coltrane, pensando que al igual que este disco que estaba por ahí perdido ha conocido la luz, y de qué forma. Le pase lo mismo al Clarence y vuelva a ver la luz de nuevo y con mayor intensidad si es posible.

Os dejamos con la foto de la última Jam que hicimos en agosto de amigos, y por amigos. Mil gracias.

We Love Jazz, Forever!!!

Lo descubrí tarde,  (Noviembre de 2015) poco a poco me fui haciendo asiduo, hasta el punto de ser fijo para los conciertos de Viernes y Sábado, descubriendo nuevos valores, o disfrutando de los conocidos.

Grandes conciertos vividos en ese templo, pequeño y entrañable, del jazz.

Muy difícil organizar grandes eventos para un aforo tan escaso, pero aún así quedan algunos conciertos de difícil gestión. Chano Dominguez piano solo, Ernesto Aurignac String Ensamble, o Zatar. Conciertos en los que por las características del mismo hubo que reducir aforo para que pudieran realizarse. Un piano de cola en el escenario para Chano, o espacio en la sala para los músicos del String Ensamble, o el baile de Alba Lucera con Zatar.

En la memoria quedarán todos y cada uno de esos conciertos, de los que afortunadamente puedo dar fe con mis fotografías. Ya nada será lo mismo, ya no volveremos a esas paredes de ladrillo que recordaban el escenario de los programas de Cifu en TVE, con tan magnificas fotografías de genios del jazz.

Esperando que las palabras de Javi, esperando sea un hasta luego, se cumplan me quedo con el buen trato y cariño recibido por el Clarence en cada una de mis visitas.

Un abrazo fuerte, y hasta pronto… «Juan. Lo de siempre…¿Una Alhambra roja y una Paulaner?…»

Clarence Jazz Club
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Javier Salinas. Clarence Jazz Club
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